miércoles, 9 de julio de 2014

¡Brasil, humillado!, ¡y en su casa!



Brasil encajó el peor revés imaginable en su larga y dorada historia mundialista y en su propio país, ante un adversario como Alemania superior que no tuvo piedad del anfitrión, al que ganó por primera vez en partido oficial y le endosó una goleada de 1-7, para arreglar todas las venganzas por saldar.

Tal y como sucedió en 1950 en Maracaná, el estadio Mineirao de Belo Horizonte testificó una de las más bochornosas páginas del pentacampeón. Pocas veces sonrojado de manera similar. Para contemplar cuando Brasil padeció tantos goles hay que trasladarse a Francia 1938, cuando ganó 6-5 a Polonia, prórroga incluida. Nada que ver con esto. El peor resultado de su historia. No llegará al templo futbolístico de Río de Janeiro el temido revés en un Mundial. Se quedó a un paso en el trayecto pero a una distancia sideral en lo futbolístico.

El convencimiento de que la energía, el empuje, la historia y la condición de local bastaban para lograr el éxito mundial que se resiste desde el de Corea/Japón 2002 fue un error del que no quiso ser consciente el técnico Luiz Felipe Scolari. En cuanto encaró a un adversario con pedigrí se derrumbó.

Alemania, que disputará una final de un Mundial desde aquella de Asia en 2002, anotó cinco goles en media hora. Cuatro en siete minutos. En una primera parte plagada de eficacia. El fruto de un equipo trabajado desde 2008 que minimizó a un puñado de individualidades sin armazón.

Brasil se había encomendado a la baja de Neymar para acrecentar el aliento la presión sobre el rival. Sin Thiago Silva, sancionado, David Luiz encarnó el papel de líder. Antes y al inicio del partido. Hasta que a los 11 minutos Thomas Muller le dejó en evidencia para batir, desde la soledad del segundo palo, a Julio César tras un córner de Toni Kroos.

En siete minutos el equipo de Low resumió el recital liderado por Kroos. Amplió la cuenta Klose, que recogió el rechace a su primer disparo desviado por Julio César; Kroos, que inició la jugada, anotó los dos siguientes en un abrir y cerrar de ojos. El tercero llegó de una combinación entre Sami Khedira y Philip Lham. Después, el cuarto, con una culminación de una acción que surgió con un pase del centrocampista del Real Madrid.

Khedira se sumó a la fiesta. Mats Hummels se sumó al ataque y el madridista redondeó tras un centro corto de Mesut Ozil.

Brasil estaba desbordado. Sin reacción. La sangría pudo ser mayor antes del descanso, pero Alemania prefirió especular, darse un descanso y contemplar cómo su rival se ahogaba víctima de su propia angustia. El segundo tiempo sobró. Igual Alemania no perdonó: Andre Schurrle marcó el sexto y en plena protesta local, incrédula, el atacante del Chelsea afeó aún más el panorama brasileño al marcar el séptimo, dándole el triste adiós al anfitrión.

Los datos

Sin Neymar

Las caretas con la cara de Neymar, el grito de guerra y el mensaje emotivo de la plantilla con su camiseta durante el himno poco importó a los alemanes en el momento de jugar.

Sin Thiago

La ausencia del capitán Thiago Silva en la zaga central se notó porque el hasta ayer referente David Luiz mostró su peor imagen junto a Dante. Al frente estuvo un verdadero tren alemán que se los llevó por delante.

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