Su historia conmovió tanto que Neymar terminó derramando lágrimas y fue consolado por sus compañeros.
Otro que se sumó al cuadro fue el defensor del Chelsea David Luiz, que decidió llamar al joven y le pidió que se sentara en el césped. Fue ahí cuando el muchacho tomó el balón y demostró que sus limitaciones no le impiden intentarlo y darle un ejemplo humano.

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